
LA IZQUIERDA ECUATORIANA QUIERE UNIRSE PERO NO SABE CÓMO
La izquierda ecuatoriana no sabe cómo cohesionar sus liderazgos, porque existen resentimientos de antaño, lo cual evita llegar a acuerdos y consensos.
Lamentablemente el canibalismo político de nuestro Ecuador se refleja también el los partidos y movimientos de la tendencia izquierdista, la inmadurez política de los dirigentes de estas agrupaciones cobra su factura cada cuatro años, dando paso al surgimiento de liderzuelos embarcados en partidos taxi que nada más sirven para llevarlos al poder.
Ahora, cuando las realidades de tendencias triunfantes en los comicios de algunos países de Latinoamérica son palpables, todos se hacen llamar de izquierda y llaman a la unión pero eso si nade cede, todos quieren ocupar el sillón presidencial y los demás que se agrupen a su alrededor.
Resentimientos:
El movimiento indígena, traicionado vilmente por Lucio Gutiérrez, no desea saber nada de alianzas coyunturales, ya que se sienten cada vez más utilizados; a pesar de que los indígenas no son mayoría en el país, son un elemento fundamental en elecciones, principalmente en la sierra, eso se evidenció en el triunfo del dictócrata, quien los fraccionó terriblemente, ahora están a la expectativa y quieren formar parte de una alianza.
El Movimiento Popular Democrático es más radical, para los dirigentes del MPD, todo aquel que no piense como ellos, es de derecha. Tienen secuestrada la educación pública en todo el país y maneja mal el liderazgo de sindicatos y agrupaciones de trabajadores, sin embargo no dejan de ser una importante fuerza de choque y protesta, quieren negociar.
El Partido Socialista Frente Amplio, ha asumido siempre el discurso de que Izquierda Democrática no debe hacerse llamar partido socialdemócrata ya que no cuenta en sus bases apoyo de las agrupaciones sindicales, cuenta actualmente con poca fuerza, pero con ánimos de unirse.
La Izquierda Democrática, en cambio, debido a su fuerza histórica, no ha cedido en los intentos de unificar la tendencia, pero sin embargo hace tiempo no llega al poder, y no convence a las demás agrupaciones por la últimas coincidencias parlamentarias con el social cristianismo, pero esta vez ya no descarta la posibilidad de una alianza progresista, veamos si esta vez están dispuestos a ceder.
En fin, en este escenario es sumamente difícil trabajar en una unión progresista de concertación de partidos de izquierda, pero no imposible. Las divergencias de estas organizaciones políticas han hecho nacer a personajes, que en cambio, manifiestan no identificarse con ninguna de ellas, ser de una “Nueva Izquierda”, y llamarse amigos de los nuevos movimientos civiles y sociales, que tienen en su mano, el discurso del NO PARTIDO TRADICIONAL, originados principalmente luego de la crisis de Gutiérrez; este es el caso de figuras como León Roldós (ex militante del Partido Socialista) y el que supuestamente lleva el nuevo discurso bolivariano pro Chávez y Evo Morales, Rafael Correa, quieren ser protagonistas.
En conclusión la izquierda ecuatoriana quiere unirse pero no sabe Cómo, lo logrará?, quien sabe, lo único que se espera es que se realice un pacto de izquierda a largo plazo, con discursos nuevos, no populistas, que solucionen los problemas más urgentes y básicos de la gente y principalmente eviten el triunfo de grupos minúsculos de poder que desean manejarlo desde Carondelet, de la mano de León Febres Cordero y Alvaro Noboa.
Javier Orti
orti_javier@hotmail.com
http://www.javierorti.blogspot.com/
La izquierda ecuatoriana no sabe cómo cohesionar sus liderazgos, porque existen resentimientos de antaño, lo cual evita llegar a acuerdos y consensos.
Lamentablemente el canibalismo político de nuestro Ecuador se refleja también el los partidos y movimientos de la tendencia izquierdista, la inmadurez política de los dirigentes de estas agrupaciones cobra su factura cada cuatro años, dando paso al surgimiento de liderzuelos embarcados en partidos taxi que nada más sirven para llevarlos al poder.
Ahora, cuando las realidades de tendencias triunfantes en los comicios de algunos países de Latinoamérica son palpables, todos se hacen llamar de izquierda y llaman a la unión pero eso si nade cede, todos quieren ocupar el sillón presidencial y los demás que se agrupen a su alrededor.
Resentimientos:
El movimiento indígena, traicionado vilmente por Lucio Gutiérrez, no desea saber nada de alianzas coyunturales, ya que se sienten cada vez más utilizados; a pesar de que los indígenas no son mayoría en el país, son un elemento fundamental en elecciones, principalmente en la sierra, eso se evidenció en el triunfo del dictócrata, quien los fraccionó terriblemente, ahora están a la expectativa y quieren formar parte de una alianza.
El Movimiento Popular Democrático es más radical, para los dirigentes del MPD, todo aquel que no piense como ellos, es de derecha. Tienen secuestrada la educación pública en todo el país y maneja mal el liderazgo de sindicatos y agrupaciones de trabajadores, sin embargo no dejan de ser una importante fuerza de choque y protesta, quieren negociar.
El Partido Socialista Frente Amplio, ha asumido siempre el discurso de que Izquierda Democrática no debe hacerse llamar partido socialdemócrata ya que no cuenta en sus bases apoyo de las agrupaciones sindicales, cuenta actualmente con poca fuerza, pero con ánimos de unirse.
La Izquierda Democrática, en cambio, debido a su fuerza histórica, no ha cedido en los intentos de unificar la tendencia, pero sin embargo hace tiempo no llega al poder, y no convence a las demás agrupaciones por la últimas coincidencias parlamentarias con el social cristianismo, pero esta vez ya no descarta la posibilidad de una alianza progresista, veamos si esta vez están dispuestos a ceder.
En fin, en este escenario es sumamente difícil trabajar en una unión progresista de concertación de partidos de izquierda, pero no imposible. Las divergencias de estas organizaciones políticas han hecho nacer a personajes, que en cambio, manifiestan no identificarse con ninguna de ellas, ser de una “Nueva Izquierda”, y llamarse amigos de los nuevos movimientos civiles y sociales, que tienen en su mano, el discurso del NO PARTIDO TRADICIONAL, originados principalmente luego de la crisis de Gutiérrez; este es el caso de figuras como León Roldós (ex militante del Partido Socialista) y el que supuestamente lleva el nuevo discurso bolivariano pro Chávez y Evo Morales, Rafael Correa, quieren ser protagonistas.
En conclusión la izquierda ecuatoriana quiere unirse pero no sabe Cómo, lo logrará?, quien sabe, lo único que se espera es que se realice un pacto de izquierda a largo plazo, con discursos nuevos, no populistas, que solucionen los problemas más urgentes y básicos de la gente y principalmente eviten el triunfo de grupos minúsculos de poder que desean manejarlo desde Carondelet, de la mano de León Febres Cordero y Alvaro Noboa.
Javier Orti
orti_javier@hotmail.com
http://www.javierorti.blogspot.com/